COMPARTIENDO LECTURAS: MIS PADRES SON LECTORES

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Leer un relato a un niño supone una actividad de gran valor intelectual, cognitivo y emocional, que todo padre debería poner en práctica cuanto antes. Además de todo esto, es una magnífica forma de crear complicidad y de estrechar vínculos afectivos entre unos y otros. Sin duda, para muchos de nosotros el ritual de nuestros padres o abuelos de leernos un cuento es uno de los recuerdos más entrañables de nuestra infancia.

Aún cuando existe la tendencia de narrar historias a los bebés (con rimas, cantos, juegos de voces, pláticas), con el paso del tiempo muchos adultos dejan de hacerlo cuando sus niños crecen y llegan a la edad escolar. Esto se da en ocasiones porque la presencia del libro remite a los padres al hecho de que ellos mismos casi no leen, de que hasta ese momento nunca les leyeron a sus hijos o de que sus propios padres nunca lo hicieron. Y es muy lamentable que no lo hagan o dejen de hacerlo ya que además de ser algo significativo y estimulante para un niño escuchar lecturas en voz de sus padres, es también para el adulto un modo interesante de redescubrir todo el tesoro universal que representan los libros infantiles.

En nuestra Biblioteca están las puertas abiertas para que vengan a leerle a sus hijos, a que conozcan el espacio y las actividades que conlleva nuestro programa de fomento a la lectura; hay una constante invitación a que se acerquen y observen de cerca el interés genuino que tienen sus niños hacia los libros y las lecturas y que vean el asombro que les causa escuchar historias en voz de sus propios padres. Denles y dense a ustedes mismos la oportunidad de descubrir lo hermosa que es la Literatura infantil.

 

Veamos a continuación algunos beneficios de leerle a los niños desde una edad temprana:

 

  1. Cuanto antes entren los libros a formar parte de la vida de un niño, mejor. El hábito lector es imprescindible para realizarse personal y socialmente. De ello dependerá mucho el interés de los padres por poner libros de calidad a mano y de dar ejemplo leyendo a su vez.
  2. Los cuentos estimulan la fantasía, la sensibilidad, la memoria y la expresión.
  3. Ayudan a desarrollar el lenguaje, ampliando vocabulario, modelos expresivos nuevos y disipando dudas de construcción gramatical, además de despertar el intelecto, aumentando la percepción y la capacidad de comprender.
  4. Los niños aprenden a escuchar con atención y a ser pacientes, elementos primordiales para el aprendizaje.
  5. Los cuentos mejoran el conocimiento espacio-temporal (dónde y cuándo sucede, qué ocurre antes y qué después…).
  6. Fomentan la empatía o capacidad de ponerse en lugar del otro.
  7. Transmiten valores como la constancia, la amistad, la modestia, la honestidad, la lealtad, etc.
  8. Enseñan a identificar emociones como el miedo, el amor, la frustración, la ira, la envidia o el deseo.
  9. El niño se identifica con personajes y situaciones de las historias, lo cual le ayuda a afrontar retos y miedos con una visión más amplia. Asimismo, le facilita la resolución de problemas.
  10. Todo niño desea la atención de sus padres y pasar tiempo con ellos, y el rato de leer un cuento incrementa la comunicación y la confianza entre ambos, lo que a la larga también mejora la autoestima del pequeño.

 

Así pues, a leerle a nuestros niños. Gracias a las mamás y papás que nos acompañaron este ciclo escolar.

 

 

Mtra. Psic. Maru Urbina

Programa de Fomento a la lectura ALAS